Una invitación a tanto obrero urbano que, sentado frente al PC, quiere un rato para relajarse y de paso, rebelarse pasivamente contra el sistema. Algo así como Ghandi pero con más pelo.
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Lunes, 23 de enero de 2006
El mundo está dividido en dos: los que gustan del fútbol y los que no (los indiferentes son una minoría abominable que hay que eliminar). Yo, que soy un típico chileno negao pa los deportes, tengo sin embargo el orgullo de pertenecer a un equipo de fútbol con camisetas y todo. El relato que viene, se lo dedico especialmente a esos que les carga el temita este de las pelotas, para ver si les ofrezco una perspectiva diferente.
Permítaseme (para variar) comenzar con un trauma de infancia: recién en cuarto básico tuve mi primer contacto profesional con un balón de fútbol. Antes de eso mi vida citadina, mi absoluta falta de amigos o primos y una madre sobreprotectora, impidieron el desarrollo de mi glándula futbolitaria, malformación que arrastro con vergüenza hasta nuestros días.
Cómo les decía, en cuarto básico se desarrollaba un campeonato, y por falta de quórum mis compañeros se vieron obligados a aceptarme. En el pitazo inicial, el Cánepa impulsa el balón hacia mis pies, y yo me le quedo mirando sin saber qué hacer....
"Tócamela" dice el Cánepa, que vendría hacer como Zach Morris, si aquello hubiera sido una secundaria en California. Yo, cual Screech, me agacho y toco la pelota con el índice, sólo para oír el pitazo del árbitro señalando la absurda falta y la burla de todo el alumnado del Colegio Salesianos de Valparaíso.
Años después, cuando por fin le perdí el miedo a pararme nuevamente en una cancha, entré a scout, donde mis nuevos amigos tenían ya una vasta tradición deportiva. Sabedor de mis falencias, pero cautivado por este deporte, me inmolé para siempre y me ubiqué bajo los tres palos, puesto del que nunca más me he podido zafar.
A punta de esfuerzo, rasmillones, derrotas, puteadas amigables y otras no tanto, fui puliendo mi estilo en la portería hasta llegar a ser el arquero que soy ahora, con la agilidad de un cálefon y los reflejos de un helecho.
Ya en la veintena, esos mismos amigotes más otros de la universidad, comenzamos a juntarnos cada domingo para botar las recién adquiridas tensiones laborales de la semana. Un buen día, viendo el Cartoon Network, dieron un capítulo de Tiro Loco McGraw, y de ahí surgió el nombre de la escuadra de baby fútbol más gloriosa de mi casa: Club Social y Deportivo Pepe Trueno.
(continuará...)
Por: Malaquias Valderrama | General | Comentarios (5) | Referencias (0)
Pensé que algo podría haber tenido yo que ver con tu actual gusto por la labor más requerida y menos querida del deporte del balón...
Mr. V | 24-01-2006 13:34:58
Güena Valderrama, yo logré ser capitán de un equipillo de loosers en 5º básico, sólo por que fui el único hueón q se mantuvo sentado en su silla mientras el resto del curso,convertido en una horda en estado barbarie, le gritaba, gesticulaba y tironeaba a la profe jefe pa obtener tan ansiado puesto, y ella en su sabiduría infinita, se los cagó, me designó a mí. Cuento corto entré más asustado q el Chicken Little a la cancha del colegio luciendo una camiseta con un 1 plateado en la espalda, obra de mi orgullosa madre, obviamente nunca jugué al arco, así q eso fue la guinda de la torta. Saludos. MAURO
Mauro | 24-01-2006 18:49:22
pudo ser un peor debut.
pusdiste entender algo infinitamente mas vergonzoso con ese "Tócamela".
o pudiste, como yo, debutar en el fútbol serio (ese deonde se lleva la cuenta de los goles) jugando nada menos que... de árbitro.
9 | 24-01-2006 23:12:40
bueno yo pertenesco a tan galardoneado grupo de gladiadores, pero tengo que decir para tu bien que: sin lugar a dudas la mejor tapada que te he contemplado fue en las canchas de zamorano al tobi vega, te elevaste del cesped como cuando tenías veinte kilos menos, la de cuero describio una parábola solo vista en los supercampeones era gol seguro pero el guante de tu mano derecha salvo la jornada........fue notabilísimo
pancho | 26-01-2006 19:09:44
La verdad es que sí, leyendo sus comentarios, me he dado cuenta que todo pudo ser infinitamente peor. De hecho podría aportar entre los momentos gratos que me ha traído este deporte hermoso, la vez aquella en que atajé un furibundo disparo en la final del campeonato de la semana mechona. Inolvidable también una atajada en el último minuto del primer tiempo contra Educación Física en la copa UCV. Claro, al segundo tiempo nos ganaron 4-1 (y eso que estaban con tres jugadores menos) pero eso es otra historia.
Malaquías | 27-01-2006 19:22:07