Una invitación a tanto obrero urbano que, sentado frente al PC, quiere un rato para relajarse y de paso, rebelarse pasivamente contra el sistema. Algo así como Ghandi pero con más pelo.
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Martes, 16 de mayo de 2006
Plumosos y peludos era el nombre de una revista dirigida a los fanáticos de las mascotas. La idea era de una compañera de la U, para el ramo de gráfica, por lo que en realidad la revistita nunca vio la luz, ni supo lo que era colgarse de un quiosco con dos perros de ropa. Además que el título encierra una velada discriminación contra peces y tortugas, que son mascotas de lo más piola también.
Y ese es el tema de hoy: las mascotas. Porque la verdad es que como les he contado antes, lo mío no son los animales, y por ende me cuesta un poco entender el fanatismo de ciertas personas por criar y consentir misifuces, rintintines y otras criaturas del señor.
Y eso que no hablo desde la ignorancia: por mi casa pasaron gatos de diversa estirpe, incluida una gata que comía sólo pimentón verde, dos poodles idénticos que desaparecieron misteriosamente, un pollo que mi hermana aplastó mientras dormía, un par de hamsters que acabaron en el desagüe de la lavadora (como todos) un conejo con la pata rota, dos generaciones de boxer, y un pájaro que no cantaba pero se tiraba piqueros en su pocillo de agua, llamado Sofanor.

De todos ellos conservo algún recuerdo chistoso, pero con ninguno llegué al extremo de celebrarle cumpleaños, o vestirlo, o prepararle comida especial (excepto al pájaro, claro) o a aguantar sus destrozos impunemente.
De hecho, un par de años atrás le tenía tirria a la gente que consagra su vida a cepillar perros, recoger sus heces, mimarlos, comprarle juguetes sacarles fotos y peor, contarme sus hazañas y desventuras. Pero paulatinamente estas personas fueron rodeándome hasta estar presentes en todas las áreas de mi vida cotidiana.
Por ejemplo. la secretaria de acá, tiene una foto de sus 5 perros (!cinco perros!) de fondo de pantalla. Los animales tienen acceso a todas las habitaciones de su casa, y de hecho ella va al baño con la más mimada, que si no llora afuera. Por supuesto duermen con ella en la cama. (¡cinco perros!).
También tengo el caso de una amiga (de hecho, la autora de Plumosos y Peludos) que más o menos literalmente le dijo al pololo que si quería que compartieran el techo, tenía que aceptar a su perrita, una quiltra blanca (su dueña alegó por un tiempo que era una variedad de dálmata sin manchas) de casi un metro de alto, fea como la maldad y terriblemente destrozona. Cuando su consorte le preguntó si la perra ladraba mucho, la que ladró fue ella y más o menos literalmente le dijo "el combo es ella y yo, no puedo dejarla botada", díganme si eso no es amor por los animales.
Y cómo no mencionar las amenas discusiones con Leonor por la (mal)crianza de la Canela, la Beagle que ya anda por los ocho meses y que se ha comido cuanto adorno había en el departamento, mordisquea hasta las murallas y tiene el adorable hábito de rasguñar las puertas a las cinco de la madrugada. Para que no me acusen de tendencioso, he aquí un recuento de las cosas que alguna vez fueron, y ya no son, por culpa de mi perra:

Un bolso deportivo
Pantuflas (qué clichè)
Una plancha para el pelo
Una lámpara
Un par de zapatillas
Cassettes
Un Futón
Una alfombra
Un par de cojines
Peluches, por supuesto
Las patas de las sillas del comedor
Varias cajas de remedios
La cortina de la ducha
Envases Tupperware
Y un larguísimo etcétera
Entonces, cuando me enojo y la reto, me retan de vuelta, porque la niña se trauma, y dale con que la perra rompe las cosas de puro estresada, y dale con que tiene que comer todos los días, y etc, etc. etc.
Pero lo bueno ha sido que a fuerza de contacto con amantes de los animales, a mi mismo se me ha ido pasando un poco lo animal. Ahora es raro que patee una perra, y trato de ser más comprensivo cuando despierto con los ásperos languetazos de la Canela o cuando me saluda con un golpe seco en la entrepierna. ¿Quién sabe si en un futuro remoto o en un universo paralelo, me convierto en la versión chilena del doctor Doollitle?
Unas cálidas palmaditas en el lomo a todos, y nos vemos pronto.
M.
PD: Y para que los amantes de los animales no se me enojen, les dejo dos regalos: uno es este link, y el otro es la foto de abajo, por favor pongan el cursor sobre el gato de la derecha. Ahora sí, nos vemos.

Por: Malaquias Valderrama | General | Comentarios (6) | Referencias (0)
cante pri !!!
y bueno. que se te haya pasado lo animal no esta demostrado aún. en todo caso, mientras no te vea mordiendo los sillones, pase.
9 | 17-05-2006 00:42:04
Leonor | 17-05-2006 01:08:56
Entiendo... mi peluda gata Luna también ha hecho de las suyas en mi casa. Como "rascar" sus uñas en la alfombra; para evitarlo la acostumbré a que rasguñara una vieja silla de computador que a estas alturas parece resfalín de gato, (pero al menos ha dejado en paz las alfombras); también acostumbra dejar las ventanas (previa condensación nocturna) llenas de pelos, dejar las sillas del comedor llenas de pelos, dejar los sillones llenos de pelos y dejar la alfombra llena de pelos.
A pesar de que es el doble de pega para mi tener que andar aspirando sus largos pelos blancos y cepillarla seguidamente (no por que sea una costumbre cursi de mi parte, si no porque la gata es adicta a lamerse y se come la mitad de su pelaje), amo a mi gata inconmesurablemente porque es una hermosa felina, muy chistosa y piola, reconoce mis estados de ánimo (es increible, pero cuando me cacha bajada se sube a mis piernas, me mira con sus ojazos gatunos y me dice un ñau muy agudo que sólo emite en esas ocasiones), no es para nada "traicionera" como dicen por ahi de los gatos...ella es libre, sale a pasear por el barrio, vuelve, tiene su casa de madera en el patio; en el verano prefiere estar afuera, pero en el invierno se le llueve la casa (subsidio habitacional), y me veo en la obligación de dejarla entrar. Claro, usa abrigo de piel, pero no es suficiente para capear los frios del frio Conce.
Perros y Gatos: como no adoptarlos? han coevolucionado con los humanos y actualmente no tienen un hábitat natural al que puedan volver. Debemos hacernos cargo de ellos (saltó la profe)
saludos, malaquías.
CarloT | 17-05-2006 17:03:53
A mí jamás se me hubiera ocurrido un nombre tan estúpido para una revista...o
sí? es q en ese tiempo estaba perdida por la vida.
Pero es q tengo una tortuga, por eso dudo. Además la Toñita SI es la 102
dálmata, pero de padre desconocido.
Rumbo al concierto de LODVG, el bueno de Luis -q iba de copiloto- me
pregunta: "¿y la Antonia cuántos años tiene ya?". A lo q le respondí casi con
voz de madre abnegada: "llegó a mi vida el día de la clasificación de Chile al mundial
de Francia".
"Ahhh, lo recuerdo..." dijo Luis con la mirada en su nube imaginaria y una
leve sonrisa- "...Está lista pal chaleco de madera entonces", remató casi con
alegría el muy &$@/%&/$%...en ese mismo momento su hermana q iba en el asiento de atrás le
propinó un cachamal por sobre el asiento y se disculpó por la desubicación de su
hermano.
Sobre la mudanza al nidito de amorrrs... A mi media
naranja le dijeron que si le da paté todos los días el perro se puede morir
rápido, pero con lo kiltra q es seguro q agarra fuerzas y dura 100 años.
aluap | 18-05-2006 22:30:02
aluap | 18-05-2006 22:37:26
Yyyyy sí: me pasé con la Antonia, que seguro tiene su lado fotogénico, lo mismo con la Canela que también tiene sus momentos de calma. Aprovecho de saludar a otras ilustres mascotas de ayer y hoy como: las perras Baloo, Bulma, Luna y Sol, el gato Lito, el perro Fabulman, la tortuga Florencia, el pinguino Pancho de mi papá, Juana la Iguana de mi vecino, el gallo Napoleón, y por supuesto Conchesumadre, el perro de mi tío Hernán.
Malaquías | 19-05-2006 17:30:58