Una invitación a tanto obrero urbano que, sentado frente al PC, quiere un rato para relajarse y de paso, rebelarse pasivamente contra el sistema. Algo así como Ghandi pero con más pelo.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Martes, 11 de julio de 2006
Hoy por la mañana, me despertó el alegre gorgoteo del agüita que corría por la ventana, y yo acurrucado en mi camita, abrigado hasta la ñata, estiré los huesos con gran placer, para acomodarlos tras la noche reparadora. Estaba sinceramente agradecido de haberme despertado solito, antes que la alarma del celular chillara su cotidiano ti ti ti ti de las siete y media. Tomé el teléfono para ver la hora.....
...
Alarma desactivada
...
Las nueve con 3 minutos
...
Es decir, hace 180 segundos tendría que haber estado sentado en mi escritorio.
Desde antiguo, el Hombre corre contra el tiempo, en particular este hombre, que llegó tarde a su primer día de clases (sí, en Kindergarden) y a su ceremonia de Título. Llegué tarde también a la bendición de argollas de unos amigos, cuando yo era el padrino; llegué tarde a mi primer día de universidad, y al llamado al servicio militar. Como arquero, llegué tarde al balón en un penal que nos arrebató la copa de periodismo. En fin, casi siempre llego tarde.
El dilema de todo huevón atrasado, es cómo recuperar ese tiempo que perdió dándose vueltas en la cama, resistiendo la cruda realidad del asalariado o el estudiante. Lo usual es suprimir algunas de las actividades matutinas, como el desayuno, hacer la cama o el afeitado, pero en casos de urgencia extrema como el de hoy, se tienen que hacer sacrificios mayores.
Salté fuera de la cama tirando hacia atrás el cobertor. Recogí la ropa que cuidadosamente había desparramado la noche anterior y me volví a vestir con exactamente la misma, calzoncillos include. Corrí al baño saltando en un pie, mientras me calzaba la otra zapatilla, me lavé los dientes, me mojé el pelo para simular ducha y me jaboné la cara para simular limpieza. Tomé el bolso, cerré las puertas, apagué la luz, salí. Las nueve ocho minutos.
Luego fue cosa de correr las 10 cuadras que separan el hogar de mi trabajo. Mojado por fuera por la garua, por dentro por el sudor incipiente de un cuerpo tan desacostumbrado al ejercicio AM. Al llegar, jadeando y con la clásica puntada del costado que no tenía desde chico, me encuentro con mi jefa, que afortunadamente también venía atrasada. Todo bien.

El problema es que ahora, mientras escribo estas líneas, huelo a rayos. Al menos, siento que huelo a rayos. O a Petunias, o a Camello, acepciones todas para un mismo significado: siento que huelo mal. Lo más probable es que sean ideas mías, pero por algo mi colega de oficina prendió un incienso y pese al frío mantiene la ventana entrejunta. Sí, seguramente son ideas mías.
En todo caso, el olor a rodilla que seguramente expelo durará poco. Mi plan original es volver a la casa a hacer todo lo que no hice en la mañana, ducha incluida. Algunos se preguntarán porqué no me cambié, al menos, de calzoncillos, pero uno tiene sus mañas, y vestirse con ropa limpia sobre la mugre es una de ellas. Las otras son:
1.- Ordenar los billetes de mayor a menor en la billetera, todos para el mismo lado y en caso de billetes de igual valor, el empate se dirime poniendo el más nuevo atrás, para gastar el más viejo antes.
2.- No puedo comer ni dormir con una puerta o ventana abierta. Me carga. tampoco puedo comer a pata pelá, y hasta hace poco no podía dormir sin gorro, pero logré superarlo: ahora es más opcional.
3.- Me carga almorzar conversando, y me requeterevienta la sobremesa. Pero lo ideal no es almorzar solo, sino con alguien más que tampoco le guste conversar comiendo, y prefiera ver la tele, en silencio.
Seguramente tengo más, pero no las recuerdo por ahora, y ya es casi la una, y partiré al depto a almorzar, darme la mentada ducha, afeitarme, cambiarme de ropa, hacer la cama, y volver a la oficina más limpio que un quirófano.
Nos vemos.
M.
PD1: Perdí en el sorteo de la tele mundialera. Pero se la compré al ganador en 2 cuotas de 10 lucas mensuales.
PD2: "Oler a rayos" es una de mis expresiones regalonas, junto con "soltar el huacho", aprendida del buen Garay. Algún día escribiré sobre esa.
Ahora sí, ahí se ven.
Por: Malaquias Valderrama | General | Comentarios (3) | Referencias (0)
Si hiciste una invitacion a contar las mañas...
te cuento dos mias:
-Cuando necesito concentrarme tengo que estar sacándome las cejas con pinzas.
-No puedo dormir en una cama que no este pegada a la pared y si es acompañada tiene que ser al lado de la pared, tocándola toda la noche y ojalá este helada (la pared!!).
Algunas mañas entre muchas...
pd: me carga hablar de olores...
pesaita | 12-07-2006 01:08:39
Amigo... compañero de tanto partido, carrete, amanecida, compartida de pieza y tanta otra ocasión para mantener olores en un mismo espacio. Que bueno que volviste impecable como un quirófano, por el bien de OCEANA.
Mañas:
Una de hace poco, me empelota que masquen chicle con la boca abierta; me carga que sorbeteen el té; no soporto que la gente llegue tarde (aunque yo llegue tarde siempre los demás llegan después que yo); que quede el pituto de la ducha en modo ducha para cuando abro la llave en la mañana.
El matrimonio quita muchas mañas.
Don Vitto | 13-07-2006 16:02:26
Jajajaja, que buenas mañas ambos, lo que confirma que estoy rodeado de orates.
Lo de las mañas da para mucho, capacito que más adelante proponga el tema específicamente, cuando tenga más rating.
Y Vitto, no me he olvidado de tu sugerencia neo tribal urbana. Está en carpeta.
Saludos,
Malaquías | 13-07-2006 21:00:15